Quantinuum ha enseñado en ISC 2026 su nuevo ordenador cuántico, Helios, una máquina que la propia compañía describe como el sistema cuántico más preciso construido hasta la fecha. La compañía, que desarrolla su tecnología junto a Honeywell, ha anunciado el lanzamiento comercial de Helios y ya ha abierto el acceso al sistema tanto en la nube como en modalidad on-premise, es decir, instalado directamente en las instalaciones del cliente.
Entre los primeros en subirse al carro hay nombres tan conocidos como JPMorganChase, BMW Group, SoftBank y Amgen, lo que da una idea de hasta qué punto el sector financiero, automovilístico y farmacéutico ya están mirando de cerca esta tecnología.
Qué hay dentro de Helios
Helios cuenta con 98 qubits físicos completamente conectados entre sí. De esos 98, la máquina es capaz de operar con 50 qubits lógicos, una cifra que en el mundo de la computación cuántica importa mucho más que el número bruto de qubits físicos.
Quantinuum presume además de una fidelidad de puerta de un solo qubit del 99,9975% y de un 99,921% en las puertas de dos qubits, dos cifras que en la práctica determinan cuántos errores comete el sistema al ejecutar cálculos. El consumo energético del equipo, según la propia compañía, se queda por debajo de los 40 kW para la unidad base, sin contar la infraestructura de soporte necesaria para mantenerlo en funcionamiento.
Otro de los elementos diferenciales de Helios es la integración de una GPU NVIDIA Grace Hopper directamente en el sistema de control, algo que la compañía vincula a un nuevo stack de software que incluye Guppy, un lenguaje de programación de alto nivel pensado para simplificar el desarrollo de algoritmos cuánticos.
Por qué 98 qubits físicos solo dan 50 qubits lógicos
Aquí está uno de los puntos que más cuesta entender de la computación cuántica y que conviene explicar bien. La potencia de un ordenador cuántico no se mide simplemente contando cuántos qubits físicos tiene instalados, sino por cuántos de ellos puede usar realmente para hacer cálculos útiles.
El motivo es que los qubits son extremadamente sensibles a cualquier interferencia y cometen errores con facilidad. Para compensarlo, parte de esos qubits físicos tienen que dedicarse a tareas de corrección de errores en lugar de al cálculo en sí. El resultado de agrupar varios qubits físicos para que se corrijan errores entre ellos es lo que se conoce como qubit lógico, una unidad mucho más estable y fiable que cualquier qubit físico por separado.
Por eso Helios, con sus 98 qubits físicos, se queda en 50 qubits lógicos utilizables, una proporción de aproximadamente dos qubits físicos por cada qubit lógico. Cuanto mejor es la tecnología de corrección de errores, menos qubits físicos hacen falta para construir cada qubit lógico, y esa proporción es precisamente uno de los indicadores que mejor reflejan el avance real de un fabricante de ordenadores cuánticos de una generación a otra.

Casos de uso ya en marcha
Quantinuum ha aprovechado el lanzamiento para mostrar varios ejemplos de en qué se está usando Helios más allá del laboratorio. Uno de los más llamativos tiene que ver con la superconductividad a alta temperatura: la compañía ha simulado una red cristalina excitada por un pulso láser y ha observado una señal asociada a este fenómeno, algo que en un sistema de ese tamaño resultaría extremadamente costoso de calcular con métodos clásicos.
Junto a JPMorganChase, Quantinuum también ha explorado lo que denomina ventaja espacial, aprovechando una técnica llamada gate streaming para resolver problemas que, en un ordenador clásico, requerirían cantidades de memoria poco menos que inviables. La compañía ha publicado además resultados de referencia en pruebas de Random Circuit Sampling, uno de los benchmarks habituales para medir el rendimiento real de un sistema cuántico frente a la simulación clásica.
En el terreno empresarial, BMW Group investiga materiales para catalizadores de pilas de combustible, SoftBank explora compuestos orgánicos para baterías de nueva generación, conmutadores ópticos y células solares, y Amgen aplica aprendizaje automático híbrido cuántico-clásico a la investigación en biológicos.
Iones atrapados y refrigeración láser, el sello de Quantinuum
Quantinuum construye Helios sobre iones atrapados. Los iones flotan y se desplazan siguiendo un recorrido predefinido dentro del chip, y el sistema utiliza láser para enfriarlos.
Esta arquitectura es la misma que ha llevado a Quantinuum a lanzar generaciones anteriores como los sistemas H1 y H2, sobre las que se ha construido la base tecnológica que ahora desemboca en Helios.
Sol, Apollo y Lumos: así ve Quantinuum la próxima década

Helios no es el punto final de la hoja de ruta de Quantinuum, sino una parada más. La compañía ya trabaja en Sol, la siguiente generación, que llegará antes que Apollo, el sistema que debería seguirla. El objetivo declarado para esas próximas generaciones es mejorar drásticamente la proporción entre qubits físicos y lógicos, acercándose a un qubit lógico por cada diez qubits físicos.
Más adelante, ya a principios de la próxima década, Quantinuum sitúa la llegada de Lumos, un sistema que manejaría millones de qubits físicos. Esa escala tendría, en teoría, la potencia necesaria para romper buena parte de los esquemas de cifrado que protegen las comunicaciones actuales.
Por ahora, Helios marca el peldaño en el que se encuentra Quantinuum: una máquina ya disponible comercialmente, todavía a varias generaciones de distancia de la computación cuántica con tolerancia a fallos a gran escala que prometen Sol, Apollo y, sobre todo, Lumos.
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